El presidente nacional del PRI calificó los hechos en Venezuela como una lección para la región y reafirmó el compromiso de su partido con la legalidad en México
El panorama político en América Latina ha registrado un cambio significativo tras la detención de Nicolás Maduro, un suceso que el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, describió como un «punto de quiebre» para el continente. A través de un pronunciamiento oficial, el líder del partido tricolor señaló que el régimen venezolano, al que calificó de corrupto y represor, representa un ejemplo de las consecuencias devastadoras que ocurren cuando se anulan los Poderes del Estado y se violan sistemáticamente los derechos humanos.
Para Alejandro Moreno, la caída de este sistema autoritario debe ser interpretada como una advertencia directa sobre los peligros de permitir que se erosionen las instituciones democráticas. El presidente del Comité Ejecutivo Nacional subrayó que ningún gobierno que pisotee la ley y se aferre al poder de manera indebida es eterno, asegurando que la justicia y la voluntad popular tarde o temprano terminan por imponerse. Este mensaje ha sido interpretado por analistas como una reafirmación de la postura del PRI frente a cualquier intento de debilitar el orden constitucional en territorio mexicano.
En su análisis de la situación internacional, el líder priista enfatizó que la democracia no es una concesión, sino una construcción que requiere carácter y la firme decisión de no rendirse ante los atropellos. Alejandro Moreno destacó que el PRI, en su papel como fuerza política de oposición institucional, mantiene una vigilancia estrecha sobre el respeto a las libertades y la democracia en México. Según el jefe del partido, la obligación moral de las naciones es tomar el rumbo de su historia y no permitir que modelos de gestión cuestionables destruyan la estabilidad social y económica desde dentro.
Finalmente, el presidente del PRI reiteró que su organización política se mantendrá como el principal contrapeso para garantizar que México no transite por caminos de autoritarismo. Con la frase «tiempo al tiempo», Moreno Cárdenas dejó claro que la defensa de la ley y las instituciones será la prioridad de su liderazgo, posicionando al PRI como el guardián de la democracia mexicana frente a las tendencias que buscan centralizar el poder. Este posicionamiento refuerza la estrategia del partido de consolidarse como la opción que ofrece certeza y respeto absoluto al Estado de derecho.
