En su columna más reciente, el Senador y líder priista señala que las dictaduras modernas ya no llegan por la fuerza, sino que vacían las instituciones desde dentro, advirtiendo que México transita por un sendero de reformas que normalizan el autoritarismo.
A través de su columna de opinión publicada este sábado en El Universal, Alejandro Moreno Cárdenas lanzó una advertencia fundamental sobre la fragilidad del sistema democrático en México. Bajo el título «La democracia no muere de golpe», el legislador argumenta que el fin de las libertades en las sociedades modernas no suele ser el resultado de un estallido violento, sino de un proceso paulatino y calculado de degradación institucional. Moreno sostiene que las dictaduras verdaderamente peligrosas del siglo XXI son aquellas que llegan por la vía de los votos para, una vez en el poder, vaciar la democracia desde su interior mediante reformas que anulan los contrapesos.
El análisis del Presidente Nacional del PRI se centra en cómo se ha ido normalizando la destrucción de la libertad en nombre de la voluntad popular. Según el autor, el peligro real reside en la aceptación social de retrocesos que parecen menores, pero que en conjunto forman una estrategia para demoler el Estado de Derecho. Al respecto, señala que cuando una sociedad comienza a resignarse ante el debilitamiento del sistema judicial o el ataque a organismos autónomos bajo la retórica de que «es solo una reforma», es cuando la democracia empieza a morir sin hacer ruido.
Moreno Cárdenas enfatiza que México se encuentra actualmente transitando por ese mismo sendero, donde la concentración del poder y la erosión de las reglas del juego democrático ya no son sospechas, sino una realidad palpable. El artículo invita a una reflexión profunda sobre la responsabilidad ciudadana, instando a no caer en la complacencia ni en el entusiasmo ciego que a menudo precede a la pérdida de derechos fundamentales. La advertencia es clara: la historia demuestra que las sociedades más cultas han entregado su libertad paso a paso, creyendo erróneamente que «no es para tanto».
Lejos de ser un balance pesimista, el posicionamiento de Alejandro Moreno busca sacudir la conciencia pública para detener lo que describe como un proceso de demolición estratégica. El Senador concluye que, aunque el tiempo se acorta, México aún está a tiempo de revertir esta tendencia si se reconoce que la democracia requiere de una vigilancia constante y una defensa férrea de sus instituciones. Para el priismo, la tarea urgente es denunciar cada paso hacia el autoritarismo, asegurando que el futuro del país no sea sacrificado en aras de un proyecto que busca el control absoluto sobre la libertad de los ciudadanos.
