Tras la salida del tabasqueño de la coordinación de Morena, el líder nacional del PRI exige que el oficialismo se haga cargo de sus crisis internas y de los señalamientos por nexos delictivos.
En un mensaje cargado de confrontación este 1 de febrero de 2026, Alejandro Moreno cuestionó con dureza la decisión de reubicar al senador Adán Augusto López Hernández en áreas cercanas a la bancada priista tras su cese como coordinador de Morena. El líder nacional del PRI calificó al exsecretario de Gobernación como un «apestado de vecino», manifestando que si el oficialismo ya no desea contar con quien fuera su líder parlamentario, ese es un conflicto que Morena debe resolver internamente sin involucrar al bloque opositor. Para Moreno, la presencia de López Hernández cerca de sus filas es inaceptable, subrayando que en el priismo no existe lugar para quienes considera aliados de la delincuencia.
El priista fue enfático al señalar que la remoción de Adán Augusto de la coordinación y de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) no es un simple cambio administrativo, sino la confirmación de las profundas fracturas y «broncas» internas del partido en el poder. Alejandro Moreno puntualizó que este relevo valida las denuncias que la oposición ha sostenido durante meses sobre la falta de resultados y el desgaste ético de los liderazgos morenistas. Según su postura, el oficialismo intenta «barrer la basura debajo del tapete» al mover de posición a sus cuadros cuestionados, en lugar de enfrentar las responsabilidades políticas de sus actos.
Moreno Cárdenas reiteró sus señalamientos contra López Hernández, a quien ha etiquetado públicamente como «narcosenador», argumentando que existen hechos y dichos claros que vinculan a figuras de Morena con el crimen organizado. El líder del tricolor manifestó que la salida del tabasqueño de la dirigencia parlamentaria muestra a un gobierno que llega «doblado» y debilitado ante las presiones internacionales y la exigencia de justicia. Sostuvo que el PRI mantendrá una distancia absoluta de cualquier personaje que represente, a su juicio, un pacto con la ilegalidad o una vergüenza para el servicio público mexicano.
Desde la sede del Senado, el líder nacional del PRI exigió a Morena que se «haga cargo» de su propio «mugrero interno» y de la falta de interlocución que sus representantes han tenido con la oposición. Alejandro Moreno describió a la anterior coordinación morenista como un «lastre» que impidió cualquier diálogo constructivo, celebrando que el cambio pueda abrir nuevas rutas de interlocución, siempre y cuando estas se den bajo el marco de la legalidad. Manifestó que su partido no permitirá ser utilizado como receptáculo de las crisis de un régimen que, según sus palabras, ha convertido al país en un escenario de violencia por sus omisiones.
Finalmente, Alejandro Moreno reafirmó que la postura del PRI será de tolerancia cero ante la infiltración de intereses delictivos en las instituciones democráticas. Manifestó que el orgullo de su bancada radica en mantenerse firme frente a las amenazas y persecuciones de un poder que busca silenciar las voces críticas. Con este posicionamiento, el priista concluyó que el destino político de Adán Augusto López es responsabilidad exclusiva de Morena, advirtiendo que la sociedad mexicana ya identifica a quienes han traicionado la confianza pública para aliarse con el crimen, algo que el PRI denunciará en cada espacio legislativo.
