Alejandro Moreno reconoce el trabajo en Monterrey y señala que el estado requiere liderazgo firme que defienda a su gente.
En medio de un entorno político donde la exigencia ciudadana es cada vez más clara, Alejandro Moreno puso como ejemplo el caso de Monterrey. Ahí, dijo, se puede ver lo que ocurre cuando hay experiencia en el gobierno: orden, resultados y una administración que responde.
Al referirse a Adrián de la Garza, el senador destacó no solo su trayectoria, sino la forma en que ha asumido la responsabilidad pública. Habló de carácter, capacidad y oficio político, pero sobre todo de algo que considera cada vez más escaso: resultados visibles para la gente.
Para el presidente del PRI, la diferencia está en la forma de gobernar. Cuando hay conocimiento y compromiso, señaló, las decisiones tienen impacto y se traducen en mejoras concretas. Y eso, afirmó, es algo que la ciudadanía percibe sin necesidad de discursos.
En ese sentido, planteó que Nuevo León enfrenta un momento en el que se requiere algo más que administración: se necesita liderazgo. Alguien que no evite los conflictos, que defienda a su estado y que esté dispuesto a poner límites cuando sea necesario.
La lectura es directa: frente a escenarios complejos, no hay espacio para la improvisación. Nuevo León, como otros estados, demanda gobiernos que den resultados y que tengan la capacidad de sostenerlos.
