Alejandro Moreno sostiene que evitar la modificación al artículo 35 impidió alterar condiciones del proceso electoral desde el poder.
El debate sobre la reforma electoral sumó un nuevo capítulo en el Senado tras la decisión de dejar fuera uno de los cambios más controvertidos: la modificación al artículo 35 en materia de revocación de mandato. La discusión, que se había cargado de tensión política, terminó por evidenciar diferencias de fondo sobre el uso de herramientas democráticas en contextos electorales.
En ese escenario, Alejandro Moreno destacó que el bloque opositor logró frenar lo que consideraban una alteración relevante del proceso. El senador y presidente del PRI planteó que adelantar o ajustar las reglas de la revocación en un contexto electoral abría la puerta a una posible intervención del aparato gubernamental.
El fondo del argumento radica en la preocupación por mantener condiciones de equidad. La coincidencia de mecanismos como la revocación con procesos electorales podría generar, según esta postura, incentivos para el uso político de recursos públicos, lo que afectaría la competencia entre fuerzas políticas.
Desde la crítica, Moreno sostuvo que Morena impulsó cambios que, en su lectura, buscaban ampliar su margen de operación política en momentos clave. El señalamiento apunta a que la discusión no solo era técnica, sino profundamente política, al tocar directamente las reglas del juego democrático.
La votación dejó claro que el margen de maniobra en el Senado no es absoluto. La exclusión de ese cambio redefine el alcance de la reforma y marca un límite a las modificaciones en curso.
