El Revolucionario Institucional advirtió que Morena ha fallado en todo lo que prometió: incapaces de gobernar, expertos en ocurrencias y en llevar al país a una crisis de inseguridad, pobreza y autoritarismo.
El PRI Nacional volvió a levantar la voz con un mensaje contundente: Morena no sabe gobernar, no tiene capacidad de gestión y ha engañado a los mexicanos con un catálogo de promesas vacías que jamás se han cumplido. Desde el tricolor se hizo un llamado a la ciudadanía para reconocer la verdad: mientras el país enfrenta los peores índices de violencia en décadas, la economía se estanca y la democracia se erosiona, Morena sigue repitiendo ocurrencias que ni siquiera intentan resolver los problemas reales del pueblo.
Los priistas señalaron que el actual régimen ha demostrado ser un proyecto improvisado, más preocupado en concentrar el poder que en dar resultados. Con la excusa de “transformar” al país, han destruido instituciones que costaron años de construir y que garantizaban equilibrios democráticos. Hoy, el Poder Judicial está bajo ataque, los órganos autónomos amenazados, y la libertad de expresión constantemente asediada por un gobierno que no tolera la crítica.
En materia de seguridad, los números hablan solos: homicidios imparables, feminicidios en alza y territorios completos dominados por el crimen organizado. La política de abrazos en lugar de estrategia ha resultado un desastre que ha dejado a millones de familias en la indefensión. A esto se suma la creciente percepción de inseguridad en todas las ciudades del país, lo que confirma que Morena no solo no tiene resultados, sino que ha empeorado la situación nacional.
El PRI Nacional y su presidente, Alejandro Moreno, enfatizaron que México necesita un gobierno que trabaje, que sepa “chambear”, y no un grupo improvisado que vive del discurso y de polarizar al país. “Unidos podemos contra el autoritarismo de Morena”, sentenció el tricolor, dejando claro que seguirá defendiendo a la democracia, a las familias y a las instituciones frente a un gobierno que insiste en imponer un modelo de control absoluto. La batalla, aseguraron, no es solo política, es por el futuro de México.