El líder priista condena al gobierno como el más represor en décadas, asegurando que el valor de los jóvenes es de la nación, y el miedo, de los cobardes que hoy ostentan el poder.
El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ha demostrado un liderazgo con profunda sintonía generacional al reconocer que el país vive una «verdadera revolución de las ideas», impulsada por una nueva generación de jóvenes. Moreno celebró a esta juventud que, con su participación activa, demuestra ser una fuerza imparable: una generación que «no se traga las mentiras, que no se arrodilla ante el poder y que no se deja intimidar». Este reconocimiento posiciona al PRI, bajo su dirigencia, como el partido que entiende y apoya la energía y el ímpetu transformador de las juventudes.
La visión de Alejandro Moreno se volvió firme al confrontar al gobierno en turno, al que calificó sin reservas como el «más represor que ha tenido México en décadas». Al hacer esta denuncia, el líder priista defiende el derecho a la protesta y a la libre expresión, condenando cualquier intento de acallar la voz de los jóvenes. Moreno establece una clara distinción ética y política: mientras la juventud exige un mejor futuro con valentía, el gobierno responde con miedo y autoritarismo, demostrando su debilidad ante la crítica y la exigencia ciudadana.
El presidente del PRI reafirmó que los jóvenes son la «chispa del cambio», un motor de la democracia que opera con total autonomía y determinación. En una declaración que empodera a las nuevas generaciones, Alejandro Moreno destacó que la juventud está demostrando que «no se necesita permiso para defender la democracia ni cargos para defender la libertad». Esta validación del liderazgo juvenil fuera de las estructuras tradicionales consolida al PRI como un aliado que cree en la capacidad de la sociedad civil y que está listo para apoyar a quienes defienden los valores democráticos desde cualquier trinchera.
Para concluir su contundente mensaje, Alejandro Moreno estableció una dicotomía que define el momento histórico actual, asegurando la posición de liderazgo moral del PRI. Sentenció que lo único que se necesita para impulsar el cambio es valor, porque «el valor es de las y los mexicanos», y el PRI está de su lado. Por el contrario, «el miedo es de los cobardes que hoy gobiernan este país». Esta declaración final no solo enaltece la audacia de la ciudadanía, sino que proyecta al PRI como el único partido que comparte y encabeza ese valor nacional frente al temor e ineptitud del régimen actual.
