Alejandro Moreno advierte que los ataques contra periodistas y medios como Latinus evidencian una estrategia para limitar la libertad de expresión en México.
La libertad de expresión dejó de ser un principio para convertirse en un terreno de confrontación directa. Alejandro Moreno denunció que el gobierno de Morena ha cruzado una línea peligrosa: utilizar el poder para intimidar, castigar y acallar a quienes informan y cuestionan.
El señalamiento no es abstracto. El senador priista puso como ejemplo las acciones contra Latinus y el periodista Carlos Loret de Mola, a quienes se pretende imponer sanciones desproporcionadas. Para Moreno, no se trata de un procedimiento legal ordinario, sino de un mensaje claro: quien incomoda al poder, paga las consecuencias.
A esto se suma, dijo, la decisión de utilizar tiempos oficiales para atacar a medios internacionales como Fox News. Más que una defensa institucional, lo calificó como un acto de imprudencia que expone a México a un desgaste innecesario frente al mundo. En lugar de construir reputación, el gobierno opta por confrontar.
Desde su perspectiva, el patrón es evidente: descalificar, presionar y luego intentar sancionar. Así operan —advirtió— los gobiernos que no toleran la crítica. No buscan responder con argumentos, sino reducir el espacio de quienes señalan errores.
Lo que está en juego no es un medio o un periodista en particular. Es la posibilidad de que en México se pueda hablar con libertad sin enfrentar represalias. Cuando el poder decide quién puede opinar y quién no, la democracia deja de ser plena.
