El presidente nacional del PRI fustiga la pasividad oficial ante el uso de drones, coches bomba y masacres, denunciando que el régimen ignora la tragedia nacional.
Con un tono de alarma y firme exigencia, Alejandro Moreno Cárdenas denunció que la administración de Morena pretende normalizar la violencia extrema que azota a diversas regiones de México. El líder nacional del PRI manifestó que fenómenos antes impensables, como el uso de drones con explosivos, coches bomba y la proliferación de fosas clandestinas, se han vuelto parte del paisaje cotidiano ante la inacción de las autoridades. Para Moreno, la estrategia oficial de minimizar estos eventos constituye una «traición a la paz», pues intenta convencer a la ciudadanía de que vivir entre masacres y desaparecidos es una condición inevitable de la realidad actual.
El líder tricolor subrayó que el país atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes, donde los crímenes de alto impacto ya no son hechos aislados, sino una constante que el gobierno prefiere ignorar en sus discursos matutinos. Moreno Cárdenas fue enfático al señalar que «no es normal» que las familias mexicanas tengan que esquivar balas o vivir con el temor de no regresar a sus hogares. Según su postura, el oficialismo apuesta al olvido y a la insensibilidad social, tratando las tragedias humanas como meros trámites estadísticos para no admitir el rotundo fracaso de su política de «abrazos» a los delincuentes.
Moreno recriminó que, mientras el crimen organizado escala sus tácticas de terrorismo criminal, las instituciones de seguridad parecen estar paralizadas por una orden política de no intervención. Afirmó que el uso de tecnología bélica por parte de los cárteles es una afrenta directa a la soberanía nacional que requiere una respuesta contundente del Estado, no el silencio cómplice que hoy impera. Para el presidente del PRI, la pregunta es clara: ¿cuánto más debe sangrar el país para que el régimen actual decida actuar y cumpla con su obligación constitucional de proteger la vida de los gobernados?
En su análisis, el líder priista advirtió que la normalización de la violencia es el primer paso hacia un Estado fallido, donde la ley del más fuerte sustituye al orden institucional. Denunció que la falta de justicia en los casos de asesinatos y desapariciones fomenta un ciclo de impunidad que solo fortalece a las estructuras delictivas. Moreno aseguró que el PRI no permitirá que el dolor de las víctimas sea invisibilizado por la propaganda gubernamental, y mantendrá la exigencia de un cambio de rumbo inmediato que devuelva la tranquilidad a las comunidades que hoy se sienten abandonadas.
Finalmente, Alejandro Moreno reafirmó que el país necesita un gobierno que tenga el valor de enfrentar al crimen y la capacidad de reconstruir el tejido social. Manifestó que el orgullo de ser mexicano no puede convivir con el miedo permanente, e instó a la sociedad a no aceptar la narrativa oficial de que «no pasa nada». Con este posicionamiento, el dirigente concluyó que su partido seguirá siendo el principal contrapeso frente a la indolencia de Morena, insistiendo en que la seguridad no es una concesión política, sino un derecho fundamental que el Estado está fallando en garantizar.
