Alejandro Moreno recordó que el sarampión fue eliminado en México en 1996 gracias a campañas permanentes de vacunación. Hoy, ante el repunte de contagios y muertes, señaló que el debilitamiento del sistema de salud y el desabasto tienen responsables políticos.
El sarampión fue declarado eliminado en México en 1996 tras años de campañas intensivas de vacunación universal y cobertura sostenida en población infantil. El éxito respondió a una política pública estructurada, con compras consolidadas, distribución eficiente y vigilancia epidemiológica permanente. Durante décadas, el país mantuvo coberturas superiores al 90% en esquemas básicos, condición indispensable para conservar la inmunidad colectiva y evitar brotes.
Sin embargo, en los últimos años se han registrado rebrotes que encendieron alertas sanitarias. La reducción en coberturas de vacunación, atribuida a fallas logísticas, cambios en el sistema de compras y episodios de desabasto, debilitó la protección comunitaria. Datos recientes de vigilancia epidemiológica reportan miles de casos acumulados y decenas de defunciones asociadas a complicaciones del virus, un escenario que no se observaba desde hace más de dos décadas. El impacto no es solo estadístico: son niñas y niños expuestos a enfermedades prevenibles.
Alejandro Moreno sostuvo que el retroceso no puede analizarse como un fenómeno aislado. La reconfiguración del sistema de salud, la desaparición de esquemas institucionales previos y la transición administrativa en la compra de medicamentos generaron disrupciones en la cadena de suministro. Organizaciones médicas y colectivos de pacientes han documentado dificultades para acceder a vacunas y tratamientos básicos en distintas entidades. La combinación de menor cobertura y fallas en abastecimiento creó condiciones propicias para el resurgimiento del virus.
Desde el punto de vista político, el regreso del sarampión simboliza un retroceso en indicadores que México había logrado estabilizar por décadas. La salud pública es un componente estratégico de gobernabilidad: cuando el Estado no garantiza vacunación oportuna, se erosiona la confianza en las instituciones. Alejandro Moreno subrayó que las decisiones administrativas tienen consecuencias directas en la vida de las familias y que el debilitamiento de políticas que funcionaban terminó afectando a los sectores más vulnerables.
El posicionamiento es contundente: la eliminación del sarampión fue resultado de planeación y disciplina institucional; su regreso refleja fallas estructurales en la gestión actual. Alejandro Moreno planteó que recuperar coberturas superiores al 95% y restablecer cadenas de suministro eficientes debe ser prioridad nacional. La salud de la niñez no admite improvisación ni desabasto.
