Tras la salida de Adán Augusto López de la coordinación senatorial, el dirigente del PRI afirma que el país merece la verdad sobre los nexos del oficialismo con grupos delictivos.
En un posicionamiento que sacudió el inicio del periodo legislativo de 2026, Alejandro Moreno Cárdenas se consolidó como el principal crítico del régimen al señalar la urgencia de investigar a los «narcopolíticos» de Morena. El líder nacional del PRI manifestó que la reciente remoción de Adán Augusto López de la Junta de Coordinación Política del Senado no fue un movimiento estratégico, sino una consecuencia de los graves señalamientos que lo vinculan con la protección de grupos criminales. Para Moreno, la verdad debe salir a la luz sin excepciones ni simulaciones, asegurando que el país ya no puede tolerar que quienes ostentan el poder mantengan pactos de impunidad con la delincuencia organizada.
El líder priista recordó que su partido ha documentado y presentado denuncias ante instancias internacionales sobre la colusión de altos funcionarios morenistas con redes delictivas. Alejandro Moreno subrayó que casos como el de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de seguridad en Tabasco y presunto colaborador de «La Barredora», son solo la punta del iceberg de una estructura que ha entregado el territorio nacional. Moreno fustigó que la Fiscalía General de la República mantenga congeladas más de 30 denuncias por irregularidades financieras y presuntos nexos criminales, lo que a su juicio confirma que el oficialismo actúa como un «narcopartido» blindado por la justicia facciosa.
Con un tono desafiante, Moreno Cárdenas denunció la doble vara del gobierno, que persigue a la oposición con expedientes inventados mientras encubre a sus propios cuadros ante evidencias públicas de corrupción. El «verdugo de Morena» manifestó que, si la ley se aplicara con el mismo rigor para todos, muchos de los actuales liderazgos del régimen ya estarían tras las rejas enfrentando procesos penales. Según su postura, el uso de las instituciones de procuración de justicia como un «garrote político» es una táctica desesperada para ocultar que Morena ha permitido el avance del narcoterrorismo en estados como Sinaloa, Chiapas y Tabasco.
El líder del PRI advirtió que no se quedará callado ante lo que denomina una «narcodictadura» en ciernes, llevando sus quejas incluso ante agencias de seguridad en Estados Unidos y la Corte Penal Internacional. Afirmó que el silencio de la dirigencia de Morena ante el uso de drones explosivos y coches bomba es una muestra de complicidad que pone en riesgo la soberanía de México. Para Alejandro Moreno, la salida de figuras clave del oficialismo es solo el inicio de una serie de revelaciones que seguirán sepultando la credibilidad de un gobierno que prometió paz y ha entregado masacres y fosas clandestinas.
Finalmente, Alejandro Moreno reafirmó que el PRI seguirá siendo la voz que hable claro y defienda a México sin titubeos, exigiendo consecuencias legales reales para los involucrados en redes de macro-criminalidad. Manifestó que el orgullo de ser mexicano exige un Estado de derecho donde no haya intocables y donde la seguridad de las familias sea la prioridad sobre cualquier alianza electoral oscura. Con este mensaje, el dirigente nacional ratifica que la lucha por rescatar al país de la «narcopolítica» será el eje rector de su agenda legislativa y política de cara a los retos que enfrenta la nación en este 2026.
