Tras la captura del alcalde Diego Rivera Navarro por extorsión y nexos con el CJNG, el líder del PRI reconoce la acción federal pero denuncia que el oficialismo permitió que el crimen creciera en sus filas.
En un pronunciamiento directo tras los operativos de la «Operación Enjambre» este 5 de febrero de 2026, Alejandro Moreno Cárdenas destacó la relevancia de la detención de Diego Rivera Navarro, alcalde de Tequila, Jalisco, emanado de Morena. El dirigente nacional del PRI manifestó que, aunque la intervención de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) llega tarde, es una señal necesaria contra quienes han convertido el servicio público en un esquema de extorsión y corrupción. Para Moreno, la captura del edil y de tres directores clave de su administración —Seguridad Pública, Catastro y Obras Públicas— confirma que el oficialismo permitió la infiltración del crimen organizado en los niveles más cercanos a la ciudadanía.
El líder priista subrayó que las investigaciones contra el alcalde morenista no son nuevas, pues desde 2025 existían señalamientos graves por extorsiones a empresas tequileras y cerveceras, incluyendo denuncias de compañías de renombre internacional como José Cuervo. Alejandro Moreno recordó que la administración de Rivera Navarro ya estaba bajo la lupa por incidentes como el uso de patrullas municipales para bloquear empresas y la proyección de imágenes de líderes delictivos en eventos públicos. Según su postura, el hecho de que el Gobierno del Estado tuviera que intervenir financieramente para pagar aguinaldos de los trabajadores municipales evidencia el desgobierno y el saqueo que imperaba en Tequila bajo las siglas de Morena.
Moreno Cárdenas enfatizó que la detención de un «narcopolítico» siempre es un avance para el Estado de derecho, pero insistió en que el gobierno federal debe actuar con la misma contundencia en todos los casos, sin importar los colores partidistas. El presidente del PRI fustigó que la actual administración permitiera que estas redes de complicidad crecieran y se consolidaran, convirtiendo a los ayuntamientos en extensiones operativas de los cárteles. Para el dirigente nacional, sacar al crimen organizado de la política es una urgencia nacional que no puede quedar sujeta a tiempos electorales ni a pactos de impunidad que solo desangran al país.
Durante su mensaje, Alejandro Moreno puntualizó que México necesita gobiernos limpios y con carácter para enfrentar la crisis de inseguridad que azota a entidades como Jalisco. Sostuvo que el PRI reconoce la labor de las Fuerzas Federales en este operativo, pero exigió que se mantenga la política de «Cero Impunidad» frente a otros liderazgos del oficialismo que hoy gozan de protección institucional a pesar de tener señalamientos similares. Manifestó que la verdadera pacificación del país solo será posible cuando se rompan los vínculos económicos y políticos que el régimen de Morena ha normalizado en diversas regiones del territorio nacional.
Finalmente, Alejandro Moreno reafirmó que el PRI seguirá siendo una voz vigilante que denuncie los abusos de poder y la infiltración delictiva en las instituciones. Manifestó que el orgullo de su partido radica en proponer una alternativa de orden y legalidad frente al desastre que hoy representa Morena en municipios como Tequila. Con este pronunciamiento, el líder del tricolor concluyó que la caída del alcalde Diego «N» debe ser el inicio de una limpieza profunda en la política mexicana, garantizando que quienes se aliaron con el crimen enfrenten la justicia y paguen por haber traicionado la confianza y la seguridad de las familias jaliscienses.
