Tras el rechazo a la reforma electoral, Juan Moreno de Haro afirmó que el PRI mantendrá una postura firme ante cualquier intento de imponer cambios mediante un “Plan B”, señalando que la democracia se sostiene en contrapesos y respeto a las instituciones.
El reciente rechazo a la reforma electoral marcó un punto de inflexión en la discusión sobre el rumbo democrático del país. Para distintos sectores, la decisión del Congreso no solo frenó una propuesta legislativa, sino que reafirmó la importancia de los contrapesos institucionales y del respeto a las reglas que sostienen la vida democrática.
En este contexto, Juan Moreno de Haro advirtió que la discusión no ha terminado. Ante los señalamientos de un posible “Plan B” por parte de Morena, el priista fue claro: no se permitirá que lo que no se logró por consenso en el Congreso sea impuesto por vías alternas que vulneren el marco legal.
Moreno de Haro señaló que la democracia no puede construirse sobre mayorías circunstanciales que busquen modificar las reglas del juego sin diálogo ni acuerdos amplios. Subrayó que cualquier intento por debilitar al árbitro electoral o limitar la libertad de expresión representa un riesgo directo para la estabilidad institucional del país.
Asimismo, enfatizó que el rechazo a la reforma no fue un hecho aislado, sino una muestra de que existen límites claros cuando se trata de proteger la integridad del sistema electoral. En ese sentido, sostuvo que el PRI mantendrá una postura firme para impedir cualquier intento de retroceso.
El señalamiento cobra relevancia en un entorno donde se ha advertido sobre la intención de impulsar cambios a través de mecanismos alternativos, lo que ha generado preocupación en distintos sectores políticos y sociales. Para el priista, insistir en estas rutas refleja incapacidad para construir consensos y una intención de imponer decisiones sin el respaldo necesario.
Finalmente, Juan Moreno de Haro reiteró que la defensa del voto no es un discurso, sino una obligación permanente. Aseguró que el PRI continuará vigilante y actuará con firmeza para garantizar que la democracia, las instituciones y los derechos de las y los ciudadanos no sean vulnerados.
