El Presidente Nacional del PRI señala que el accidente del 28 de diciembre, que dejó 14 fallecidos, fue el resultado previsible de advertencias ignoradas y opacidad en la asignación de contratos.
En un contundente artículo de opinión, el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno, calificó el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido en Oaxaca el pasado 28 de diciembre de 2025 como una tragedia que pudo haberse evitado. Con un saldo de 14 personas fallecidas y centenas de lesionados, Moreno Cárdenas subrayó que este evento no fue un simple accidente, sino la consecuencia técnica de un cúmulo de decisiones cuestionables y falta de supervisión responsable.
El presidente nacional reveló que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) había documentado irregularidades desde 2019, tales como pagos por materiales que nunca se instalaron, discrepancias en volúmenes de balasto y el cobro de rieles de «alta resistencia» que jamás llegaron a montarse. «Ignorar los procedimientos técnicos significa multiplicar riesgos; en un sistema de transporte, estos fallos se convierten en familias afectadas y comunidades en duelo», sentenció Alejandro Moreno.
La denuncia del líder priista se extiende a la asignación de contratos, señalando que empresas sin experiencia ferroviaria ni capacidad técnica comprobada obtuvieron convenios valiosos. Según Moreno, el criterio decisivo en estas contrataciones fue la cercanía y complicidad con la familia del expresidente López Obrador, por encima de la experiencia técnica necesaria para garantizar la seguridad pública. «Cuando el poder se sube al tren de la opacidad y la impunidad, todo un país corre el riesgo de descarrilar», advirtió.
Finalmente, Alejandro Moreno exigió que el Estado responda con total transparencia, haciendo públicos los dictámenes técnicos y sancionando las omisiones criminales y administrativas que llevaron a este desenlace. Para el priismo nacional, es imperativo que las obras públicas en México estén respaldadas por normas rigurosas y supervisión profesional, y no por favoritismos o «dedazos» que disfrazan tragedias evitables bajo una narrativa de progreso.
