Alejandro Moreno alerta que la independencia no sólo es una fecha histórica, sino un recordatorio de que México jamás ha aceptado vivir sometido y hoy la amenaza se disfraza de narcodictadura.
La historia de México no se entiende sin la valentía de aquellos que se levantaron para conquistar la libertad. La independencia marcó un antes y un después, y a más de dos siglos de distancia, el eco de esa lucha sigue resonando en cada mexicano que se niega a vivir de rodillas. Alejandro Moreno ha subrayado que este legado no es un simple recuerdo, sino una advertencia viva: México nunca ha aceptado ni aceptará vivir sometido, porque esta patria nació en rebeldía contra la opresión y en defensa de la dignidad de su pueblo.
Hoy, esa misma libertad que dio sentido a nuestra nación se encuentra bajo riesgo, y no por un poder extranjero, sino por quienes, desde adentro, buscan controlar el país con soberbia. Morena y su llamado “proyecto de transformación” ha mostrado sus verdaderos rostros: censura, persecución política, centralismo y pactos que huelen más al crimen organizado que a democracia. La amenaza es clara: callar las voces libres y apoderarse de lo que no les pertenece. Alejandro Moreno advierte que esa es la ruta de una narcodictadura, un modelo que ya hundió a naciones hermanas en la miseria y que hoy se quiere imponer a los mexicanos bajo un disfraz populista.
Pero México no le pertenece a ningún partido, ni a un gobierno en turno. México es del pueblo, de quienes cada día lo construyen con esfuerzo, sudor y esperanza. Y así como antes defendimos nuestra tierra frente al yugo, hoy nos toca defender la democracia, la justicia y el futuro de nuestros hijos. La independencia no se celebra en el discurso, se honra con la valentía de decir “no” cuando la patria es amenazada por el autoritarismo. Alejandro Moreno ha sido enfático: la historia ya nos enseñó que un pueblo de pie es capaz de cambiar el rumbo de la nación.
La patria no se vende, no se entrega al crimen organizado y mucho menos se rinde. México no está hecho para dictaduras ni sometimientos, sino para la grandeza de su gente. Hoy el pueblo de México se levanta de nuevo, con la convicción de que la libertad es más fuerte que cualquier régimen corrupto. Y así como hace más de 200 años los insurgentes encendieron la llama de la independencia, hoy los ciudadanos encienden la llama de la resistencia democrática. Porque si algo está claro es que esta tierra jamás aceptará vivir bajo cadenas, y el intento de imponerlas será derrotado con la fuerza de la voluntad popular.