Alejandro Moreno sostiene que las investigaciones en Estados Unidos están exhibiendo un entramado de complicidades que durante años fue negado por autoridades
En medio de un contexto de creciente tensión política y tras las recientes revelaciones que involucran a funcionarios de Morena en investigaciones en Estados Unidos, Alejandro Moreno amplió sus señalamientos al advertir que lo que está saliendo a la luz no se limita a casos individuales, sino que apunta a una estructura más amplia de corrupción y vínculos con el crimen organizado. De acuerdo con su postura, estos hechos forman parte de un sistema que operó desde distintos niveles de gobierno, aprovechando el poder público para facilitar actividades ilícitas.
Alejandro Moreno explicó que las investigaciones internacionales, particularmente las que se desarrollan en Estados Unidos, han comenzado a documentar presuntos mecanismos de financiamiento ilegal que incluirían actividades como el uso de permisos, concesiones y autorizaciones oficiales para generar recursos en efectivo. En este contexto, mencionó que áreas como la Secretaría de Gobernación, encargadas de regular sectores específicos como los casinos, no pueden quedar al margen de la discusión, al tratarse de espacios donde, según sus señalamientos, se habrían generado esquemas de cobro indebido y extorsión.
El dirigente político también vinculó estas prácticas con otros fenómenos que han sido señalados en los últimos años, como el llamado “huachicol fiscal”, que, de acuerdo con diversas denuncias, habría generado pérdidas millonarias para el país. Alejandro Moreno sostuvo que estas operaciones no son aisladas, sino parte de una lógica en la que el crimen organizado y ciertas estructuras políticas habrían encontrado puntos de convergencia para obtener beneficios económicos, lo que, afirmó, representa una de las crisis más profundas en la vida pública nacional.
En su posicionamiento, Alejandro Moreno insistió en que estos esquemas no podrían haberse desarrollado sin conocimiento o consentimiento desde los niveles más altos del poder, cuestionando directamente la responsabilidad de quienes encabezaban las instituciones encargadas de regular y supervisar estas actividades. Bajo esta lógica, advirtió que no se puede argumentar desconocimiento cuando se trata de operaciones que, por su magnitud, requerían autorizaciones formales y seguimiento institucional.
Asimismo, Alejandro Moreno destacó que los recientes resultados electorales en algunos estados han reflejado un desgaste político que, desde su perspectiva, está vinculado con el descontento ciudadano frente a este tipo de señalamientos. Señaló que la ciudadanía comienza a reaccionar ante lo que considera abusos de poder y falta de transparencia, lo que se traduce en un rechazo en las urnas hacia quienes han sido señalados por estas prácticas.
Alejandro Moreno fue más allá al afirmar que las investigaciones impulsadas por autoridades estadounidenses podrían aportar pruebas contundentes sobre estos hechos, asegurando que los señalamientos no quedarán en el terreno político, sino que avanzarán hacia un ámbito legal con consecuencias claras. En ese sentido, sostuvo que quienes hoy exigen pruebas deberán enfrentar información que, según dijo, será suficiente para evidenciar la magnitud de las operaciones denunciadas.
Finalmente, Alejandro Moreno reiteró que continuará señalando lo que considera una red de complicidades entre el poder político y actividades ilícitas, insistiendo en que México no puede normalizar este tipo de prácticas. Subrayó que el país enfrenta un momento decisivo en el que la exigencia de transparencia, legalidad y rendición de cuentas debe colocarse al centro del debate público, ante un escenario donde, afirmó, las investigaciones internacionales están comenzando a revelar lo que durante años se intentó ocultar.
